Recuerdos de un 20 de enero

Salí como entre de aquel salón “solo” pero maravillado y lleno de ideas, después de todo había esperando y recorrido distancias para ese día. Acababa de regresar al hostal y estaba vacío, ya no había ninguna mochila en el piso, ni tampoco ninguno de los 9 viajeros de distintos países que reímos e intercambiamos cultura los últimos 2 días.
Me recordaba a aquellos días caminando por la Patagonia, solo con mi mochila por el sendero, conocer gente nueva en cada camping, en cada refugio, platicando mientras esperábamos bajo cero a que estuviera lista la pasta, platicar de cómo habíamos llegado todos ahí, luego llenar la mochila a la mañana siguiente y despedirnos por el camino.
Ya no sentía esa nostalgia al despedirme de cada lugar, de cada persona, una despedida significaba que algo nuevo me esperaba.
Llegue a soñar que estaba en el desierto, desperté y estaba durmiendo frente a un glaciar.
Hoy soñé que seguía en la montaña, desperté y me encuentro en la selva maya.

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