“Detrás de esa puerta está el mar, le dije a mi familia” le recuerdo bien el tono y las palabras que nos dijo aquel señor con una taza de café en la mano, sentado y con las piernas cruzadas en medio de aquella galería alrededor de sus cuadros. En ese entonces no le reconocí, quizá por que estaba distraído pensando en que el café era malo o por que había alguna chica que me gustaba en ese instante o un pretexto más genérico sería “por que era joven, joven universitario”, fuera cual fuera la razón aún así a menudo le recuerdo, tranquilo y sonriente hablaba sobre sus sueños, los ya cumplidos y los que estaban en camino, sus tiempos en la capital, tener un restaurante que mezclara gastronomía y arte a la orilla del mar, ahora entendía, por que en sus obras era común una puerta y vista al mar, ahora entiendo que pocas personas sonríen y se entusiasman al platicar sobre sus sueños.
