Voló la flor

Amarillo como el oro y no todo lo que brilla es oro pensé, mientras observaba el contraste del paisaje que se apreciaba en plena avenida durante ese domingo soleado.
Luego recordé la fábula de aquel libro…
Esa que contaba que había un rey con tanta avaricia que deseaba ser el rey más rico del mundo y deseo que todo lo que tocara se convirtiera en oro, su deseo fue concedido y después de que todo lo que tocaba (cosas, animales, personas y hasta su comida) se convertía en oro. Se dio cuenta que hay que tener cuidado con lo que se desea en la vida.
Espere el momento y la flor voló con el viento.

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